Cuando se habla de ‘El Niño’, es común asociarlo con sequías, huracanes o lluvias intensas. Sin embargo, este fenómeno no es un ciclón tropical ni una tormenta, sino un patrón climático de gran escala que modifica la interacción entre el océano Pacífico y la atmósfera y cuyos efectos pueden extenderse durante más de un año.
De acuerdo con el coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Fabián Vázquez Romaña, México se encuentra ante la posible formación de un evento de ‘El Niño’ muy fuerte durante el periodo 2026-2027, una condición que podría influir en la distribución de las lluvias, la actividad ciclónica y las temperaturas en distintas regiones del país.
Pero ¿qué significa realmente este fenómeno y por qué es importante para la gestión del agua?
Un fenómeno natural que ocurre cada cierto tiempo
‘El Niño’ forma parte de un ciclo climático natural conocido como Oscilación del Sur-‘El Niño’ (ENSO, por sus siglas en inglés).
Se trata de una interacción entre la atmósfera y el océano Pacífico ecuatorial que ocurre de manera periódica, generalmente cada dos a siete años.
Este ciclo presenta dos fases principales:
‘El Niño’, cuando la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial aumenta por encima de su promedio.
‘La Niña’, cuando esas mismas aguas presentan temperaturas inferiores a lo normal.
Entre ambas fases también existen periodos considerados neutros, en los que las condiciones oceánicas permanecen cercanas al promedio.
Aunque es un proceso natural, cada episodio es diferente. La intensidad del calentamiento del océano determina si el fenómeno será débil, moderado, fuerte o muy fuerte.
¿Cómo saben los científicos que ‘El Niño’ está apareciendo?
Para monitorear este fenómeno, especialistas de todo el mundo observan de manera permanente una región específica del océano Pacífico conocida como Niño 3.4.
En esa zona existe una red de boyas oceánicas que registra continuamente variables como la temperatura superficial del mar.
Cuando las mediciones muestran un calentamiento sostenido durante varios meses, los científicos determinan que las condiciones de ‘El Niño’ comienzan a establecerse.
Según explicó el SMN, durante los últimos meses la temperatura del océano ha mostrado un incremento constante, lo que permite prever con alta probabilidad la consolidación del fenómeno durante los próximos meses.
Incluso, los modelos climáticos indican que podría alcanzar una intensidad comparable con algunos de los eventos más fuertes registrados desde finales del siglo pasado.
¿Por qué un océano más cálido cambia el clima?
El océano y la atmósfera funcionan como un solo sistema.
Cuando el Pacífico ecuatorial se calienta, también cambia la cantidad de calor y humedad que se transfiere hacia la atmósfera.
Esto modifica la circulación de los vientos y altera la formación de nubes, lluvias y tormentas en diferentes regiones del planeta.
Por esa razón, un fenómeno que ocurre frente a las costas de Sudamérica puede influir en el clima de México, Estados Unidos, Asia, África o Australia.
No significa que provoque directamente un huracán o una sequía, sino que modifica las condiciones que favorecen o limitan estos eventos.
¿Qué efectos podría tener en México?
El Servicio Meteorológico Nacional explicó que, de mantenerse la evolución prevista, México experimentaría cambios importantes en la distribución de las lluvias.
Durante el verano, principalmente entre julio y agosto, podrían registrarse precipitaciones ligeramente por debajo del promedio en regiones del noreste, centro, sur y sureste del país.
Esto no significa que dejará de llover, sino que la cantidad de lluvia podría ser menor a la registrada habitualmente para esa época del año.
Posteriormente, hacia septiembre y octubre, las precipitaciones tenderían a normalizarse conforme avance la temporada de ciclones tropicales.
Más actividad en el Pacífico, menos en el Atlántico
Uno de los efectos más conocidos de ‘El Niño’ ocurre sobre los ciclones tropicales.
Al aumentar la temperatura del océano Pacífico, existe mayor energía disponible para la formación de tormentas y huracanes.
Por ello, el SMN prevé una temporada más activa en el océano Pacífico.
En contraste, los cambios en la circulación atmosférica generan condiciones menos favorables para el desarrollo de ciclones en el océano Atlántico.
Esto no significa necesariamente que un mayor número de huracanes impactará a México, sino que aumentará la cantidad de sistemas que podrían formarse en el Pacífico oriental.
Un invierno más húmedo en el norte
Los efectos de ‘El Niño’ no terminan con la temporada de lluvias.
Durante el invierno, el fenómeno suele favorecer una mayor presencia de frentes fríos, tormentas invernales y ríos atmosféricos sobre el norte del país.
Como consecuencia, estados como Baja California, Sonora, Chihuahua y otras entidades fronterizas podrían registrar precipitaciones superiores al promedio.
Estas lluvias pueden representar un beneficio para la recuperación de presas, acuíferos y ecosistemas, aunque también incrementan la necesidad de monitorear riesgos asociados a inundaciones.
¿Qué implica para la gestión del agua?
Para el sector hídrico, comprender el comportamiento de ‘El Niño’ resulta fundamental.
Los cambios en la distribución temporal y espacial de las lluvias influyen directamente en la disponibilidad de agua superficial, el almacenamiento en presas, la recarga de acuíferos, la operación de infraestructura hidráulica y la planeación de los organismos operadores.
Además, el SMN advirtió que, una vez concluido el fenómeno, durante la primavera de 2027 podrían presentarse temperaturas más elevadas, con un mayor riesgo de ondas de calor, incendios forestales y afectaciones a la calidad del aire.
Por ello, el seguimiento permanente de este tipo de fenómenos climáticos permite anticipar escenarios, fortalecer la gestión del recurso hídrico y mejorar la capacidad de respuesta ante eventos extremos.
Más que un pronóstico aislado, ‘El Niño’ representa un recordatorio de la estrecha relación que existe entre el océano, la atmósfera y el agua que llega diariamente a nuestras ciudades, campos y ecosistemas.





