El Gobierno de México avanza en uno de los proyectos estratégicos más relevantes para el uso eficiente del agua en el país: la tecnificación del riego en el Valle del Mezquital, Hidalgo, una iniciativa que beneficiará a más de 67 mil productores y permitirá intervenir más de 98 mil 170 hectáreas de cultivo.
Esta acción forma parte del Programa Nacional de Tecnificación, impulsado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, con el objetivo de producir más alimentos con menos agua en más de 200 mil hectáreas a nivel nacional, en un contexto donde el estrés hídrico exige soluciones estructurales.
A través de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el proyecto contempla una inversión cercana a los 2 mil 200 millones de pesos, destinada principalmente al revestimiento de canales principales y secundarios en los distritos de riego 003 Tula, 100 Alfajayucan y 112 Ajacuba.
El objetivo es claro: reducir pérdidas en la conducción del agua y mejorar su aprovechamiento, lo que permitirá optimizar los volúmenes destinados al riego agrícola y liberar recursos hídricos que podrán ser utilizados para el consumo humano en zonas con mayor escasez.
Infraestructura para eficiencia hídrica
Como parte de la primera de cuatro etapas del proyecto, actualmente se trabaja en el revestimiento de infraestructura clave para la distribución del agua en la región.
Entre las acciones destacan:
- Casi 30 kilómetros del canal principal Viejo Requena
- Más de 21 kilómetros del canal principal Tlamaco-Juandhó
- 10.7 kilómetros del canal principal Morelos
- Más de 160 kilómetros de canaletas, canales laterales y sublaterales
Estas obras permitirán disminuir significativamente las pérdidas por filtración y mejorar la eficiencia en la conducción del agua, un factor crítico en sistemas de riego tradicionales.
Los trabajos iniciaron en 2025 y se prevé que concluyan en mayo de 2026, lo que permitirá consolidar una primera etapa clave para la modernización del sistema hídrico en el Valle del Mezquital.
Impacto en el campo y en las comunidades
La tecnificación del riego no solo tiene implicaciones en la infraestructura, sino también en la productividad agrícola. Al mejorar la distribución del agua, se incrementa la eficiencia en el uso del recurso y se favorecen mejores rendimientos en los cultivos.
Esto resulta especialmente relevante en una región como el Valle del Mezquital, donde la agricultura depende en gran medida del acceso al agua y de su correcta gestión.
Al mismo tiempo, el ahorro de volúmenes permitirá destinar agua a usos prioritarios, como el abastecimiento público urbano, lo que contribuirá a mejorar la disponibilidad del recurso para las comunidades de Hidalgo que enfrentan mayores condiciones de escasez.
Un enfoque integral del agua
El proyecto responde a una visión integral de la gestión hídrica, en la que el uso eficiente del agua en el sector agrícola se vincula directamente con el bienestar de la población.
Por un lado, se fortalece la producción de alimentos y la economía rural; por otro, se avanza en la garantía del derecho humano al agua, al liberar volúmenes que pueden ser utilizados para el consumo doméstico.
Esta doble dimensión refleja uno de los principales retos del país: equilibrar el uso productivo del agua con su disponibilidad para las personas, en un contexto de cambio climático, crecimiento poblacional y presión sobre los recursos naturales.
Con este proyecto, el Gobierno de México avanza en el cumplimiento de dos compromisos clave: mejorar la eficiencia en el uso del agua para fortalecer al campo y garantizar el acceso al recurso para la población.
La tecnificación del riego se posiciona así como una herramienta estratégica para transitar hacia un modelo más sostenible, donde cada gota cuenta y donde la gestión del agua se convierte en un eje central del desarrollo.
El caso del Valle del Mezquital es un ejemplo de cómo la inversión en infraestructura hídrica puede generar beneficios simultáneos en la producción agrícola, la seguridad hídrica y la calidad de vida de las comunidades.





