Durante décadas, las plantas de tratamiento de aguas residuales tuvieron como principal objetivo depurar el agua antes de devolverla al medio ambiente o destinarla al reúso. Sin embargo, una nueva línea de investigación plantea que estas instalaciones también se convertirán en espacios capaces de generar energía limpia y recuperar recursos de alto valor.

Ese es el propósito del proyecto europeo HACDOS, una iniciativa de investigación que explora la producción de hidrógeno verde a partir de aguas residuales mediante paneles fotocatalíticos alimentados por energía solar. Más allá de obtener un combustible renovable, la tecnología busca reducir simultáneamente la carga contaminante del agua, fortaleciendo el concepto de economía circular.

El proyecto fue desarrollado por un consorcio liderado por la empresa especializada en el ciclo integral del agua Facsa, con la participación de Enagás, la Universitat Rovira i Virgili (URV) y el centro tecnológico Eurecat. Las pruebas piloto se realizaron en la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Granollers, en España.

Una nueva forma de valorizar las aguas residuales

La tecnología desarrollada por HACDOS utiliza paneles solares fotocatalíticos especialmente diseñados para aprovechar la radiación solar como fuente de energía.

El proceso consiste en emplear las aguas residuales como materia prima dentro de un sistema de fotorreformado que degrada principalmente la materia orgánica presente en el agua y, al mismo tiempo, produce hidrógeno renovable.

A diferencia de otros procesos de producción de hidrógeno, esta alternativa no requiere agua potable como insumo principal, sino que aprovecha un recurso que ya forma parte del ciclo urbano del agua.

Además de producir energía limpia, el proceso contribuye a disminuir la carga contaminante del efluente, lo que representa un doble beneficio ambiental.

Del tratamiento al aprovechamiento de recursos

Uno de los principales objetivos del proyecto consiste en demostrar que las plantas de tratamiento pueden evolucionar hacia instalaciones capaces de recuperar recursos, generar energía y aportar valor adicional a los sistemas de saneamiento.

Para ello, el consorcio evaluó indicadores relacionados con la eliminación de contaminantes, la productividad y pureza del hidrógeno obtenido, la eficiencia hidráulica y la durabilidad del sistema durante su operación piloto.

Asimismo, la investigación incluyó estudios de viabilidad técnica y económica para analizar las posibilidades de implementar esta tecnología en distintos sectores industriales y desarrollar un modelo de negocio que facilite su futura adopción.

Una tendencia con potencial para el sector hídrico

Aunque la tecnología aún se encuentra en fase piloto, refleja una tendencia internacional que busca transformar las plantas de tratamiento en instalaciones cada vez más sostenibles y eficientes.

En distintos países, los organismos operadores avanzan hacia esquemas donde el saneamiento no solo protege el medio ambiente, sino que también permite recuperar agua, nutrientes, biogás e incluso nuevos combustibles como el hidrógeno renovable.

Este enfoque fortalece la economía circular al aprovechar los residuos como materias primas para generar nuevos productos y reducir el consumo de recursos naturales.