En el marco del Foro + Agua para Baja California Sur 2026, organizado por la Comisión Estatal del Agua y con la participación de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, se llevó a cabo la conferencia magistral “Agua, género y comunidad: hacia una gobernanza hídrica inclusiva”, impartida por Patricia Hernández Martínez, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento de México (ANEAS).
El encuentro puso sobre la mesa uno de los retos más urgentes del sector: avanzar hacia modelos de gestión del agua que integren de manera efectiva la perspectiva de género, la participación comunitaria y la coordinación interinstitucional, frente a un contexto de creciente crisis hídrica tanto a nivel global como nacional.
Durante su intervención, Hernández Martínez subrayó que el sector hídrico históricamente ha estado masculinizado, lo que ha limitado la participación de las mujeres en áreas técnicas, operativas y de toma de decisiones.
“El sector del agua está masculinizado. Durante muchos años, las mujeres hemos sido invisibilizadas en estos espacios, pese a que ya formamos parte activa de ellos”, señaló.
En este sentido, destacó que el contexto actual representa una oportunidad para revertir estas brechas, al existir una mayor presencia de mujeres en posiciones de liderazgo en distintos niveles de gobierno, lo que permite abrir camino a nuevas generaciones interesadas en integrarse al sector.
Panorama del agua y gobernanza
La conferencia también abordó el panorama global del agua, donde más de 2.2 mil millones de personas carecen de acceso a agua potable y 3.5 mil millones no cuentan con servicios de saneamiento gestionados de forma segura, de acuerdo con datos de organismos internacionales.
En el caso de México, el reto no es menor: más de 15 millones de personas no tienen acceso continuo al agua potable y cerca del 40% del territorio enfrenta condiciones de estrés hídrico.
Ante este escenario, Hernández Martínez enfatizó que la solución no recae únicamente en las autoridades, sino en un modelo de gobernanza del agua que integre a todos los actores involucrados.
“La gobernanza del agua implica la participación de gobiernos, instituciones, comunidades, sector privado y organizaciones sociales para lograr un uso sostenible, equitativo y eficiente del recurso”, explicó.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue la necesidad de transversalizar la gestión del agua, evitando la fragmentación institucional y promoviendo la coordinación entre distintas áreas de gobierno.
Asimismo, destacó la importancia de incorporar la equidad de género como un eje fundamental en la toma de decisiones, al reconocer que las mujeres desempeñan un papel clave en la gestión del agua a nivel doméstico y comunitario, pero siguen estando subrepresentadas en los espacios de liderazgo.
“Si las mujeres son quienes administran el agua en los hogares, ¿por qué no están en la toma de decisiones?”, cuestionó.
Mujeres en el sector hídrico
También presentó datos relevantes sobre la participación de las mujeres en el sector hídrico, donde apenas el 7% del personal en organismos operadores corresponde a mujeres y solo el 21% ocupa puestos directivos.
A ello se suma una brecha salarial significativa, en la que las mujeres pueden percibir hasta 38% menos que los hombres en puestos equivalentes, lo que evidencia la necesidad de implementar acciones concretas para garantizar condiciones de equidad.
En este contexto, destacó el papel del programa Cascos Rosas, impulsado por la ANEAS, como una iniciativa orientada a visibilizar, empoderar e integrar a más mujeres en el sector hídrico.
Este programa permite no solo incrementar la participación femenina en áreas técnicas, sino también generar cambios estructurales en la forma en que se distribuyen los roles dentro de los organismos operadores.
“Queremos que más niñas y jóvenes sepan que también pueden estar operando una planta, reparando una fuga o liderando un organismo operador”, afirmó.
Otro de los aspectos clave abordados fue la necesidad de contar con datos desagregados por sexo, que permitan diseñar políticas públicas más efectivas y evaluar el impacto de las acciones implementadas en materia de género y agua.
Actualmente, cerca del 60% de los organismos operadores no cuenta con políticas o presupuestos con enfoque de género, ni con indicadores específicos para medir avances en esta materia, lo que representa un reto importante para la planeación y toma de decisiones.
Finalmente, Hernández Martínez enfatizó que avanzar hacia una gobernanza hídrica inclusiva requiere integrar elementos como la participación comunitaria, la equidad de género, la cooperación intersectorial y el fortalecimiento institucional.
A ello se suma el reconocimiento del agua como un derecho humano, establecido en el artículo cuarto constitucional, que implica garantizar su disponibilidad, calidad, accesibilidad y asequibilidad para todas las personas.
“El agua no es solo un tema técnico, es un tema de justicia social”, concluyó.





