Un simple vaso de agua parece ordinario, pero su valor es extraordinario. El World Economic Forum (WEF) señala que el agua representa salud, prevención de enfermedades, productividad laboral y crecimiento económico.
“Todas las industrias, desde la agricultura hasta la energía, dependen de un suministro de agua fiable”, recuerda el organismo en un análisis reciente. Sin embargo, los sistemas hídricos del mundo enfrentan una crisis silenciosa impulsada por el cambio climático, la sobreexplotación y la falta de inversión.
A medida que aumenta la volatilidad climática y la escasez de agua dulce, revalorar y refinanciar el agua ya no es una opción, sino una urgencia global. El WEF advierte que los líderes de todos los sectores —económico, social, financiero, ambiental— deben colocar el agua en el centro de la toma de decisiones.
Un valor inmenso que es invisibilizado
El Foro Económico Mundial subraya que “reconocer el valor de uso total del agua es el primer paso para superar las barreras a la inversión”. El valor económico del agua va mucho más allá del precio que pagan los consumidores o las industrias. Incluye:
- Usos directos: consumo humano, riego, procesos industriales.
- Beneficios indirectos: purificación natural, regulación de inundaciones, almacenamiento de carbono.
- Valores no relacionados con el uso: identidad cultural, seguridad hídrica futura.
En 2021, el valor total del agua dulce se estimó en 58 billones de dólares, equivalente al 60% del PIB mundial. Los valores indirectos —como la mitigación de inundaciones o el secuestro de carbono— son siete veces mayores que los usos directos. Sin embargo, estos beneficios invisibles no se reflejan en la mayoría de los modelos económicos, lo que contribuye a la subinversión crónica en infraestructura hídrica.
La realidad es clara: 40% del agua tratada en las ciudades se pierde por fugas, y la agricultura —que utiliza cerca del 70% del agua dulce mundial— requiere prácticas de riego más eficientes para proteger la seguridad hídrica y alimentaria.
Además, la inequidad persiste: las mujeres y niñas dedican 200 millones de horas al día a recolectar agua, mientras que las familias sin acceso a red pagan hasta 10 veces más por litro que quienes cuentan con agua potable en casa.
Financiar el agua: una tarea pendiente
Para el WEF, financiar el agua no significa únicamente construir infraestructura, sino invertir en resiliencia, equidad y prosperidad a largo plazo. No obstante, el financiamiento global sigue muy por debajo de las necesidades.
Según datos de la OCDE y la ONU:
- Solo 3.1% de la Ayuda Oficial al Desarrollo se destinó al agua y saneamiento en 2022.
- La inversión privada representa menos del 2% del total destinado al sector hídrico.
El Foro advierte que el financiamiento debe evolucionar hacia capital mixto, flexible y alineado con fondos climáticos, así como fortalecer capacidades institucionales y garantizar criterios de equidad.
Herramientas para medir y movilizar el valor del agua
Medir el valor total del agua es esencial para movilizar inversiones. Existen tres marcos clave:
- Marco Global del Bien Común (GCEW)
Plantea que el agua es un bien común global, no solo un servicio local. Reconoce que las acciones río arriba afectan regiones enteras y hasta sistemas climáticos.
- Valuación Económica Total (TEV)
Integra todos los beneficios del agua. Un caso en Turquía calculó que el uso para consumo y saneamiento generaba nueve veces más valor por metro cúbico que el riego agrícola.
- Marco de Valor del Agua (BCG–Oceanwell)
Distingue entre valor total y valor marginal, mostrando dónde cada gota genera mayor beneficio social o económico.
Además, en el Foro Económico Mundial de 2025, The Economist y la Fundación Grundfos presentaron una herramienta de valuación del impacto del agua, que permite cuantificar beneficios en salud, productividad y economía. Esta herramienta ayuda a gobiernos y empresas a priorizar proyectos y justificar inversiones con base en datos.
El WEF subraya: “El valor del agua es la base de la resiliencia hídrica; la inversión en agua es la clave para aprovechar ese valor”.
Un llamado al liderazgo mundial rumbo a 2026
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua 2026, coorganizada por Senegal y Emiratos Árabes Unidos, será una oportunidad para acelerar compromisos globales. A cinco años del plazo para los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el encuentro pondrá en el centro la innovación, la valuación y el financiamiento para cumplir el ODS 6: agua y saneamiento para todos.
El WEF concluye que revalorar el agua abre la puerta a la acción colectiva, la única vía para garantizar la seguridad hídrica del futuro.





