Los ciclones tropicales representan uno de los mayores riesgos naturales para México. Cada año, tormentas y huracanes impactan las costas del Pacífico, el Golfo de México y el Caribe, provocando inundaciones, daños a la infraestructura y pérdidas humanas y económicas.

La experiencia reciente demostró que estos fenómenos son cada vez más complejos. El caso más representativo fue el huracán Otis, que en 2023 sorprendió a especialistas y autoridades al intensificarse de manera extraordinariamente rápida antes de tocar tierra en Guerrero. Dos años después, el ciclón Priscilla volvió a evidenciar la necesidad de contar con mejores herramientas de observación y pronóstico.

Ante este escenario, el Gobierno de México impulsa Apixqui, un sistema nacional interinstitucional de monitoreo metoceánico y alerta temprana diseñado para fortalecer las capacidades de pronóstico de ciclones tropicales en tiempo real y generar información científica que apoye la toma de decisiones de protección civil.

El proyecto es coordinado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y reúne a diversas instituciones especializadas, entre ellas el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Secretaría de Marina y el Servicio Meteorológico Nacional de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Objetivo: observar en tiempo real al océano

El objetivo es atender uno de los principales desafíos que enfrenta el país: la limitada disponibilidad de observaciones en tiempo real en zonas estratégicas del océano, condición que dificulta anticipar cambios repentinos en la intensidad y trayectoria de los ciclones.

Sheila Estrada-Allis, investigadora del Departamento de Oceanografía Física del CICESE y responsable del proyecto en esa institución, explicó que el principal producto será una plataforma de colaboración interinstitucional que integrará observaciones y pronósticos para generar información útil para la toma de decisiones basada en evidencia científica.

Uno de los elementos más innovadores de Apixqui es la combinación de distintas tecnologías de observación oceánica y atmosférica. El sistema contempla la instalación de boyas metoceánicas, el despliegue de vehículos submarinos autónomos conocidos como gliders y la realización de radiosondeos que permiten obtener información detallada sobre las condiciones del océano y la atmósfera.

Estos datos son integrados en modelos numéricos de alta resolución que operan mediante infraestructura de supercómputo. El propósito es mejorar la capacidad para anticipar cambios en la intensidad de los ciclones y ofrecer pronósticos más precisos sobre su trayectoria y posibles impactos.

Apixqui, el vigilante

El nombre Apixqui proviene del náhuatl y significa “vigilante” o “centinela del agua”, una definición que refleja el objetivo central del proyecto: observar de manera permanente el comportamiento del océano para identificar señales tempranas de eventos extremos.

Actualmente el proyecto se encuentra en su primera etapa de implementación, la cual contempla el desarrollo de infraestructura, generación de bases de datos y pruebas de modelación avanzada. Los trabajos se organizan en tres grandes líneas de investigación.

La primera está enfocada en el uso de gliders, vehículos submarinos autónomos capaces de recolectar información oceánica durante largos periodos. Gracias a esta tecnología fue posible monitorear el ciclón Priscilla durante 2025 desde sus primeras etapas hasta su evolución como huracán categoría 2.

La segunda línea se centra en la ampliación de la red de observación mediante boyas metoceánicas equipadas con sensores para medir variables como viento, oleaje y temperatura del mar en tiempo real. El proyecto contempla la adquisición e instalación de nuevas plataformas que incrementarán significativamente la cobertura de monitoreo.

La tercera línea corresponde a la modelación numérica avanzada. En esta etapa, especialistas trabajan en el desarrollo de simulaciones que incorporan asimilación de datos e inteligencia artificial para mejorar la representación de los procesos atmosféricos y oceánicos relacionados con los ciclones tropicales.

Ayudará a comprender el proceso de intensificación de un huracán

Más allá de la operación cotidiana del sistema, Apixqui también busca responder preguntas científicas fundamentales sobre la interacción entre el océano y la atmósfera. Entre ellas destaca comprender mejor los procesos de intensificación rápida que caracterizaron a fenómenos como Otis, considerado uno de los huracanes más destructivos registrados en el Pacífico mexicano.

Durante las siguientes etapas, los investigadores esperan consolidar una base de datos nacional, ampliar la red de monitoreo con nuevas boyas, realizar más misiones oceanográficas y contar con modelos completamente acoplados de océano, atmósfera y oleaje que permitan fortalecer los sistemas de alerta temprana del país.

En un contexto donde el cambio climático incrementa la frecuencia e intensidad de fenómenos hidrometeorológicos extremos, iniciativas como Apixqui muestran la importancia de la ciencia, la tecnología y la colaboración institucional para fortalecer la resiliencia de las comunidades y proteger a la población frente a futuros eventos.