El Bosque de Agua es uno de los ecosistemas estratégicos más importantes del centro de México. Su cobertura forestal y su capacidad de infiltración sostienen la recarga de acuíferos que abastecen a más de 24 millones de habitantes en el Valle de México, el Valle de Toluca y zonas metropolitanas aledañas.
Ante los riesgos que enfrenta este sistema forestal —expansión urbana desordenada, tala clandestina y cambio de uso de suelo— el Gobierno del Estado de México consolidó una alianza científica con la Ciudad de México, Morelos y Michoacán para fortalecer su conservación con base en investigación aplicada.
El acuerdo fue impulsado por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación del Estado de México, en coordinación con el Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología, dentro de una estrategia que coloca a la ciencia y la innovación como herramientas centrales para la protección ambiental.
Un ecosistema clave para la seguridad hídrica
El Bosque de Agua no reconoce fronteras administrativas. Su dinámica ecológica impacta directamente en la disponibilidad de agua potable y en la regulación climática regional. La pérdida de cobertura forestal o la fragmentación del territorio reducen la capacidad de infiltración, comprometen la recarga de acuíferos y afectan la estabilidad del ciclo hidrológico.
Por ello, las cuatro entidades acordaron establecer mecanismos de cooperación técnica que permitan generar conocimiento científico compartido y diseñar estrategias coordinadas de conservación.
Investigación aplicada para la conservación
La firma del convenio se realizó durante el Foro Bosque de Agua, celebrado en la Universidad Iberoamericana, donde especialistas, académicos, comunidades y autoridades analizaron los principales desafíos ambientales de la región.
Entre las acciones previstas destacan:
- Desarrollo de protocolos conjuntos de monitoreo ambiental y forestal.
- Estudios sobre servicios ecosistémicos y recarga hídrica.
- Intercambio de información científica entre entidades.
- Generación de datos para fortalecer la planeación territorial.
El enfoque prioriza la toma de decisiones basada en evidencia científica, con una visión regional que permita enfrentar riesgos compartidos.
Participación comunitaria y juventud
Durante el foro, representantes de 12 comunidades y núcleos agrarios de la Ciudad de México presentaron diagnósticos y propuestas para la defensa del territorio. Subrayaron la necesidad de incorporar a jóvenes en tareas de monitoreo ambiental e investigación.
La conservación del Bosque de Agua requiere no solo coordinación institucional, sino también corresponsabilidad social. Integrar conocimiento académico con experiencia comunitaria será clave para garantizar resultados sostenibles.
Gobernanza regional del agua
El Bosque de Agua funciona como infraestructura natural para la seguridad hídrica del centro del país. Su protección exige visión de largo plazo y coordinación interestatal. La alianza entre el Estado de México, Ciudad de México, Morelos y Michoacán representa un paso hacia un modelo de gobernanza regional que reconoce la interdependencia territorial y la necesidad de políticas públicas sustentadas en ciencia.
En un contexto de crecimiento urbano y presión sobre los recursos naturales, fortalecer la investigación aplicada se convierte en una herramienta estratégica para proteger uno de los ecosistemas más relevantes del país.





